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jueves, 20 de octubre de 2011

Las Ranas

Mi amo no paraba, estaba de los nervios, furioso, enfadado con sigo mismo y con todo el mundo. Era horrible estar allí con él, una pasadilla. Gritos, puñetazos, bromas pesadas, llantos... ¡insoportable....!
Una mañana me levantó de una patada y me dijo: -¡ LEVANTA BASURA !, - Él ya era malo de por sí conmigo asique imaginaos.... Me dijo que había decidido ir al Hades para traer de vuelta a Eurípides del mundo de los muertos, y que había decidido llevarme con él. Yo, Jantías, ya sabía porque, soy más fuerte, valiente y astuto la verdad, pero no quiero presumir.
Dionisio, mi amo, no paraba de reírse de mi, y hacer bromas pesadas, pero yo las superaba sutilmente.
Para hallar un camino seguro al Tártaro, Dionisio decide ir a preguntar a su hermanastro Heracles, que ya había estado allí para robar al sabueso Cerbero, cuál era el camino más rápido para llegar a el Hades. Su hermanastro al ver como iba mi amo vestido rió en carcajadas, pues iba vestido igual que él cuando fue a el Hades. Al final mi amo decidió atravesar el lago Aquerote, al igual que lo había echo Heracles.
Cuando llegamos al río nos encontramos a Caronte que lo porteaba. Solo mi señor podía cruzar el lago en barca, puesto que yo además de ser esclavo no había luchado en la batalla de Arguinusas, y tuve que rodearlo a pie. Cuando mi amo cruzaba el lago oyó el croar de las ranas y se puso a imitarlo.
Yo le esperaba el la otra orilla impaciente. Caronte nos dejó y seguimos a pie.
Nada más girarnos nos encontramos con Empusa y un segundo coro compuesto por espíritus de los misterios dionisíacos aparece pronto. El siguiente encuentro es con Éaco, que confunde a mi amo con su hermanastro Heracles por su atuendo y nos amenaza con soltar monstruos porque seguía enfadado por el robo de Cerbero. Mi amo asustado me obliga a darle mi ropa y a que yo me ponga la suya, buena suerte la mía que apareció una doncella bella y hermosa, que me confundió con Heracles y alegrada de volver a verlo me invito a un banquete con bailarinas vírgenes. Mi amo enfadado decide volver a cambiar la ropa, pero mala suerte la suya que solo se encuentra con gente que lo confundía con Heracles y lo quería matar así que nos cambiamos la ropa... unas tres veces. Paso un rato cuando nos encontramos por segunda vez a Éaco